Migajas de algo que… ¿fuí?

Recojiendo desesperadamente miguitas del fondo de las bolsas, con el dedo humedecido.

Te sientes capaz de detener el tiempo, te sientes incapaz de encontrar ganas.
La vida la decides en un momento, impulsivamente. Los planes están hechos para incumplirse.
No diferencias los planes de las reglas. En este nuevo mundo, todo es confuso.
Lo que estaba bien, ahora está mal. Lo que estaba mal, ahora está fatal.
Fatal porque no lo entiendes, no entiendes por qué está bien.
Has perdido el norte, no consigues recalibrar tus baremos.
Deseas que el tiempo se haga fugaz y enriquezca tu vida con hechos y acontecimientos que te demuestren a tí mismo cómo eres y cómo funcionas.
Eres una contínua investigación de ingeniería inversa.
¿Alguna vez te has creído que tanto te conocías? ¿Era tan pequeño el mundo?

Estás harto de los prejuicios, tuyos y de los demás.
No quieres tener que volver a pensar que alguien es gilipollas.
No entiendes si quiera lo que dices, pasas de rollos.
Quieres que el mundo siga girando y te arrastre.

Luego te levantas muchas mañanas sintiéndote podrido por dentro.
Si, dulce, pero podrido por dentro, como una fruta.
Crees que el mundo es tan pequeño como lo quieras ver, si eso te ayuda.
Pero no tienes ganas de verlo
Te asombras constantemente de que se te rompan los esquemas: de ver que hay mil personas ahí.
Mil personas de colores que no podrías imagianar, porque son colores propios.
Pero te duele estar tan cuadriculado, no poder abrir más tu mente.
No es cuestión de dolor, pues en sufrir todos somos reyes, si por dolor fuera, me arrancaría el cráneo a mordiscos para que mi cerebro respirase mejor.

Tus intentos de no ser así acaban siendo otra rutina programada más. Tus desvaríos son linealmente dependientes de tus condicionamientos y eso te frustra más.

No quieres ser original o distinto, quieres ser suficiente, al menos. Pero no lo consigues.
¿Es cuestión de auto-sugestión? ¿O de demasiada autoexigencia?

Es el azar, el mayor minador del autoestima, el azar y la exigencia acaban minando cualquier conducta.
Puede tomarse con calma, o con exigencia. Ambas posturas son erróneas.
Te das cuenta de que el caos es el orden. Tantas reglas fijas e indiscutibles conforman el orden, que es el caos absoluto. He ahí el dilema.

Hormonas, Furia, Miedo, Esperanza, Sueño, Café, Saber, Relleno, Cansancio, Fuerza, Impotencia, Pena…

Rock n’ Roll y no estoy bien, pero me evado.

La vida seguirá después de esto. Quieres que siga. Necesito que siga.
Aire, agua y tierra. Los usaré para dominar este fuego que me mantiene caliente, mientras convierte mis sueños en cenizas y produce yagas bajo mi piel.

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