Bien…¿Ahora?

Los valores

¿Qué pasa por mi mente?

¿Vuelvo a ser “normal”?

Hace un par de días he vuelto a notar ese “toque” que me solía hacer tan… Yo. Me caracterizaba por importarme un pito lo que pensara la gente a través de mis acciones, pues como puedo cambiarlas y realizarlas a voluntad y placer.

¿Y ahora?, ¿Qué pasa cuando quiero cambiar esas costumbres a voluntad? ¿Me he acostumbrado demasiado a no cambiar? ¿Quizás no hayan sido nunca otras cosas que resquicios ocultos em mi subcosciente, mi alter-ego?.
Normalmente suelo decir las cosas de corazón, lo que no me importa, es que no me importa, lo que agradezco, lo hago de verdad, aunque parezca “educado” y por tanto, falso, o hipócrita.
Lo jodido viene cuando por algún cruce de cables momentáneo o un estado anómalo producido por estos hace que subcoscientemente cambie mi percepción y cuando vaya a decir algo “educado”, típico en mí, no pueda, no me deje, puede incluso que llegeue a hacer lo cotrario.

Lo que veo es que es una pérdida de tiempo y de moral el replantearse todos esos pequeños “¿y si..?” que machacan tanto la cabeza cada vez que reflexiono algo y me digo, “¿Y si en una de esas se me va la olla y respondo “…”?” ; “¿Y si no hubiera dicho eso? Sé que en aquel momento me apetecía decirlo…”
Visto que solo me hace perder tiempo y comerme el coco con cosas poco importantes (en una escala en lo que importa es vivir agusto).
Si, alguna vez he tenido la oportunidad de responder de manera diferente, pero tras cabrearme sin saber por qué y sentirme complétamente anómalo, he llegado a la conclusión de que no merece la pena cambiar eso, no es dejarlo como una costumbre, es saber obviar y medir el valor de unas palabras.
Parece increíble que a estas alturas de la vida me cueste diferenciar las bromas de las cosas serias, las mentiras de las coñas…
Pero ¿Qué le voy a hacer? ¿Comerme el coco? (¿¿¿MAS AÚN???) No, porfa.
El primer paso es dejarlo pasar, un poco de tip-ex®, una palabra sin anotar.
Lo que venga después será, a través de conocer, juzgar las palabras.
Opto a lo primero, pues apuesto por un diálogo claro y sin engaños, en el que todo lo dicho sea pensado antes y sentido de corazón. Pero todo es posible.

Bueno, según sepa más seguiré escribiendo.
Hey! Si puedo escribir sin estar totalmente deprimido, eso es que estoy consiguiendo alterar el proceso Polly para deformarlo a voluntad. (O eso me creo)

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