Ashes in the mouth

Lo siento, no me encuentro en condiciones de nada.

Hoy ha sido el primer día de clase.
Ya sabemos todos como funciona eso, tú llegas, te pones donde te plazca, miras al tutor, copias los horarios, te cagas en los profes que te tocan y ale, valor y al toro. El que quiera que vuelva, el que no, hasta mañana.

Pues bien, he sufrido una desganación horrible en poco tiempo, ha sido una reacción rara.
En teoría íbamos a hacer “botellón” por la mañana, para pasar el rato y echar unas risas antes de clase, pero me daba igual sino, por saco.
Me ha sido igual el día, me ha dado igual.

Siento que ya no siento las cosas como antes, siento que cada vez las siento menos.
Ya no brilla la luna bajo el cielo azúl. Creo que dejé que muchas nubes me hicieran de filtro para no deslumbrarme con su inigualable haz de esperanzas.

El tiempo ya no importa, todo es… asqueroso.

He sentido una necesidad de rutina, de guía, me estaba cansando de tirar de mí mismo.
¿Será porque no me siento agusto? ¿¿Agusto con qué??

Sinceramente mi cobardía me ha echo evitar plantear situaciones que acabaré replanteando por ira hacia mí mismo.
Esa es una de las cosas que me ha echo que en días como hoy, no aguante a nadie.
No puedo saludar a nadie sin replantearme si es gilipollas o no. Si es amigo mío, de confianza, suele salir que no, pero con el resto del mundo no hay garantías.

Me planteo cada vez más lo de la imagen que tenga el mundo de mí y si es mío el deber o la oportunidad de que tengan una determinada. Últimamente ya me da igual, en días como hoy, en los que el sol te ciega y por la noche no puedes ver la luna, suelo volverme sordo de igual manera y automatizar todo, dejarlo en ’standby’ y que cada uno piense lo que tenga que pensar, si la imagen que tengo yo de cada cual es buena, es porque ha sabido calar mi imagen, o una aproximada, o no le ha dedicado ni lo más mínimo, sus principios le han dejado ser amable conmigo, o símplemente hablarme sin prejuicios.

Como siempre, sueño en una nube de variables indefinidas, manejo sistemas de mayor número de incógnitas que de ecuaciones y acabo manejando posibles respuestas, solo eso.
Mi solución a estos bajones es tocar fondo y así poder impulsarme para emerger, cúando eso será solo el viento, o mi buen humor, lo dirá.

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