Casualidad

Denominamos casualidad a aquello que, para nosotros, no tiene altas probabilidades de ocurrir y por tanto, ocurre, pero ha sido casualidad. O que nunca ocurre, aunque sería una opción. U ocurre a menudo y es algo muy probable, pero que para nosotros sigue siendo casualidad. Si, claro, el Parte ha dicho que hoy iba a llover y no ha llovido, ¡Qué casualidad!
Qué fantástica es la ironía y qué traicionera. Cuánto nos hemos aferrado a ella, por vacile, indecisión o miedo y cuánto ha llegado a confundir el mundo ante la pureza y el disfrute de las cosas claramente dichas (Bendito Pío Baroja)
Es entonces cuando uno observa y cree que es una gran casualidad cuando se puede hablar y decir sin rodeos y ello te lleva a buen término, o al menos, el mensaje se difunde.
¿Es por ello la ironía una vía perra y traicionera?
No, la ironía no es un arma, es más bien como la medicina, una herramienta de doble uso que se puede usar para matar y para salvar de la muerte, pero la gente que la suele desarrollar, al igual que en el caso de la ironía (véase cualquier tele-serie, concurso de famosillos, Matías Prats y obtendrá recursos irónicos para su arsenal)
no suele pensar el fin al que va a ser aplicado su trabajo.
Ella es la ironía, que nace de nuestros temores, abofeteando en los refranes y ensañándose en los refranes y chascarrillos mal recurridos (el 89,9% de ellos, y eso lo sabe el 13% de la gente. Si, es un 75% verídico)

¿Y qué es la Casualidad? ¿Es acaso la ironía que el destino nos devuelve? ¿La doble negación que afirma la primera sentencia?
La Casualidad es aquel hecho que se mueve entre las sombras, nos achecha tras cualquier esquina, o pequeño evento/acción que pasa inadvertido, hasta que al ser realizado, pierde su silencio para acuchillar nuestro centro nervioso y destrozar nuestro esquemas de la probabilidad de sucesos.
Es la casualidad, el accidente subjetivo que rompe con la monotonía de este libre albedrío que nos rodea, en el cual todo el mundo es libre y puede hacer lo que quiera: es libre porque percibe más de una opción, aunque inevitablemente esté condenado a seguir su propio camino siempre, camino, por si no lo he calificado, ya escrito, construido, planificado y determinado.

Es entonces, cuando la consciencia saborea y asimila esta verdad, cuando el ser humano alcanza su mayor libertad, una libertad clausurada y triste, pero es la libertad mayor y más feliz que tenemos.

Feliz lluvioso y nublado 30 de septiembre. Feliz.

Me caes bien
Septiembre 30th, 2007 7:57 pm

“aunque inevitablemente esté condenado a seguir su propio camino siempre, camino, por si no lo he calificado, ya escrito, construido, planificado y determinado.”

¿Crees en el destino?

Aquí pegaría una canción de Serrat que se llama “Es caprichoso el azar”.

Lluvioso pero feliz. Muy feliz.

Septiembre 30th, 2007 11:04 pm

La causalidad de la casualidad se remonta al descontrol, la falta de ganas de dominar el mundo y otros lindes de eso que llamamos preponderancia. Todo lo que escape a eso esta sujeto a tales fuerzas.

Habló Bart Simpson

johnymepeino
Noviembre 24th, 2007 4:22 am

No somos esclavos del destino. Ni de coña. Es sólo el puto miedo a la libertad. Si viviéramos instalados en ella, lo comprenderíamos todo.

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