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Casualidad

Denominamos casualidad a aquello que, para nosotros, no tiene altas probabilidades de ocurrir y por tanto, ocurre, pero ha sido casualidad. O que nunca ocurre, aunque sería una opción. U ocurre a menudo y es algo muy probable, pero que para nosotros sigue siendo casualidad. Si, claro, el Parte ha dicho que hoy iba a llover y no ha llovido, ¡Qué casualidad!
Qué fantástica es la ironía y qué traicionera. Cuánto nos hemos aferrado a ella, por vacile, indecisión o miedo y cuánto ha llegado a confundir el mundo ante la pureza y el disfrute de las cosas claramente dichas (Bendito Pío Baroja)
Es entonces cuando uno observa y cree que es una gran casualidad cuando se puede hablar y decir sin rodeos y ello te lleva a buen término, o al menos, el mensaje se difunde.
¿Es por ello la ironía una vía perra y traicionera?
No, la ironía no es un arma, es más bien como la medicina, una herramienta de doble uso que se puede usar para matar y para salvar de la muerte, pero la gente que la suele desarrollar, al igual que en el caso de la ironía (véase cualquier tele-serie, concurso de famosillos, Matías Prats y obtendrá recursos irónicos para su arsenal)
no suele pensar el fin al que va a ser aplicado su trabajo.
Ella es la ironía, que nace de nuestros temores, abofeteando en los refranes y ensañándose en los refranes y chascarrillos mal recurridos (el 89,9% de ellos, y eso lo sabe el 13% de la gente. Si, es un 75% verídico)

¿Y qué es la Casualidad? ¿Es acaso la ironía que el destino nos devuelve? ¿La doble negación que afirma la primera sentencia?
La Casualidad es aquel hecho que se mueve entre las sombras, nos achecha tras cualquier esquina, o pequeño evento/acción que pasa inadvertido, hasta que al ser realizado, pierde su silencio para acuchillar nuestro centro nervioso y destrozar nuestro esquemas de la probabilidad de sucesos.
Es la casualidad, el accidente subjetivo que rompe con la monotonía de este libre albedrío que nos rodea, en el cual todo el mundo es libre y puede hacer lo que quiera: es libre porque percibe más de una opción, aunque inevitablemente esté condenado a seguir su propio camino siempre, camino, por si no lo he calificado, ya escrito, construido, planificado y determinado.

Es entonces, cuando la consciencia saborea y asimila esta verdad, cuando el ser humano alcanza su mayor libertad, una libertad clausurada y triste, pero es la libertad mayor y más feliz que tenemos.

Feliz lluvioso y nublado 30 de septiembre. Feliz.

Storage Memory
Es increíble lo que los humanos llegamos a desarrollar como indivíduos y como seres individuales.Inevitablemente, otro día más, un $user despreocupado que miraba atentamente una lagartija mientras pasaba su pié por encima de ella para dar un paso más en su camino a la vez que esta evadía sin necesidad su zapato, corriendo con todo su nervio hacia las hojas. Era un día normal, en una situación normal, en la que el $user se paró a pensar, a destripar y exclamó para sí: “El legado“Uno empezó a cabilar y se preguntó por qué protegemos las especies en extinción.¿Por qué nos importan las lagartijas, como indivíduos y no solo como especie?

Porque son los indivíduos los que conformen la especie, aunque como indivíduos nos comportemos muy distintamente a como lo hacemos en calidad de especie.

Si una persona mata una lagartija, puede ser multado por que es una especie protejida. Si aniquila la vida de un indivíduo de esa especie, atenta contra el abstracto de la especie, ya que la supervivencia de esta está comprometida.

Quizás este acto solemne que hacemos como especie dominante de este planeta (dominante porque hacemos lo que nos sale de los cojones) sea otra de los efectos de una causa mayor, de una razón, la cual excruté, excreté y miccioné, por así decirlo en un amargo sentimiento de tristeza y emoción a la vez.

Los seres humanos nos preocupamos por las especies porque nos hemos percatado de que no somos capaces de conservarlas. Nos preocupa que se pierdan, que queden en el vacío, que desaparezcan, que no perduren para conocimiento de futuras generaciones ni para uso lucrativo o lúdico de sus indivíduos. Nos preocupa por tanto, que la especie perdure, que sus indivíduos sobrevivan, mimamos sus indivíduos.

¿Los pollos? Controlamos su ciclo vital, desde el huevo hasta el siguiente huevo.

Es una especie que nos da igual, no va a desaparecer. Los niños del siglo XXII podrán observar las abominaciones genéticas que hacemos con ellos. Es algo totalmente inhumano lo que vive un indivíduo de dicha especie: Nace, engorda, su cuerpo se ve afectado por hormonas que le suministran… pero da igual, es un puto pollo, le cortan la cabeza y acabará en mi plato en 13 días…

Uno se pregunta… Antes de que los primeros Homos domesticaran al primer pollo… ¿Cómo vivían esas malditas criaturas de $deity?

Eso es algo que ya se ha perdido, que da igual, que me duele, que ha alienado la especie del pollo de corral…

¿Por qué la gente escribe sus memorias, cuando se acercan a determinada edad?

Quizás algunos piensen que han vivido mucho, que toda una vida de logros y de cosas bonitas merece la vida no caer en el vacío: vacío identificado con el olvido que acompaña a la muerte y a no haber contado esas cosas nunca.

Cuando se escriben las memorias se tiende a intentar hacer una obra lírica excepcional, que acaba por convertirse en Cómo me molo, cuántas cosas he hecho, Cuantas cosas podían haber sucedido de otra manera, o Qué ignorante/inocente fuí y como me molaba todo.

Es el miedo a que lo que apreciamos, caiga en el olvido, no en la ignorancia, es decir: se pierda definitivamente.

Cuando seamos inmortales, cuando se pueda volcar la memoria de un ser humano a un disco duro, cuando las cabezas se conserven vivas en tarros de cristal… ¿Se escribirán memorias?

Cuando podamos reproducir un ADN elaborando la variabilidad necesaria para generar una especie sana y con ADN fuerte, ¿protegeremos las especies?

Fuí a los bosques porque quería vivir la vida a conciencia, quería vivir a fondo y extraer todo el meollo a la vida, olvidar todo lo que no fuera la vida para no llegar a la muerte descubriendo que no había vivido.

Lack

Desesperante… simplemente desesperante.

Todo un año odiando el puto sistema y cuando consigo librarme de él (bueno, sí, librarme) me doy cuenta que dependo de él.

Tanto es así, que ahora me levanto por las mañanas sin motivo aparente, sin ganas, solo con rabia por dentro. Rabia que surge por la frustración de no encontrar suficientes los motivos que durante el curso se revolvían buscando respuesta y me llevaban a querer hacer cosas.

Ahora sólo quedan cenizas de aquellas ganas, los motivos siguen vigentes, tengo una pizarra llena de ellos, pero no tengo ganas de llevarlos a término.

Empiezo a creer que estoy enfermo, o que me he puesto enfermo.

Paso horas en vano, debatiéndome entre mis deseos y mis principios con fin de encontrarme a mí mismo. Observo modelos de seres ficticios que no se ajustan a mí forma de ser y busco una respuesta absoluta inexistentes.

A fuerza de defender mis maneras, con las que siempre (que las he tenido) he estado a gusto, creo que he llegado a quedarme solo y a fuerza de buscar compañía me he perdido a mi mismo.

¿Pensar o ser aceptado?

¿Son cosas opuestas e incompatibles?

Para pensar, ¿es necesaria la compañía de otros?, ¿No se piensa mejor en soledad?

Frases vacías que solo son dirigidas por mi cerebro hacia una única salida: Unas vacaciones, desaparecer un rato.

Creo que me he dado cuenta de lo realmente improducente estoy siendo, en verano, en el único verano que me queda para no hacer completamente nada…

Jé, Un disparo en la cabeza, un disparo de motivos, aunque atraviesen mi cabeza, habrán pasado por ella…

Renaissance…The respawn of the rebirth
Este no es un propio post de mi clase ni mi estilo. O puede que ahora si, todo depende.Escribo para marcar la pauta, el momento exacto en que acabo de notar que las proposiciones fluían por mi cerebro, no dando importancia al flujo en sí, sino a la liberación de mi mente de sus propios demonios, invisibles e intangibles desde su estado letárgico, del cual ya no está presa.

No es un beneficio cómodo el que me proporciona: a partir de ahora no voy a vivir en un anuncio de compresas, pero qué menos que poder vivir a través de mi objetivo todas las experiencias y en todos los medios, sin una lente-cero que proteja y a la vez aísle mi conciencia impidiendo aplastar gominolas o manchar la lente de barro.

El despertar y reorganizar de la propia mente va a llevar un rato, pero al menos ha comenzado. Doy gracias a $deity ($user) de que ha comenzado.

Próximamente, aquí.

Desde una consola

Reflexionamos, pensamos, nos comemos el coco y vomitamos las palabreas. Todo parece hecho a medida de las depresiones y es difcil discernir la razon de la obsesion, ?Dara ello un sentido mas amplio a la vida? Sin dudarlo. Es dificil, pero no por ello vamos a permitir que los meros instintos nos guien a la extincion o, sin ser tan catastroficos, que nos guien a donde quiera que nos guien, pero sin que lo sepamos, razonemos y difrutemos doblemente.
La razon va implicita en la mayoria de cosas que hacemos, bien porque han sido razonadas o las hacemos razonando.
Bien es sabido que cada cual razona segun es, segun lo que le ha pasado en su vida y tal, pero hay algo mas importante que todo eso que es la vida misma, algo que tiene la misma razon alla donde se la trate: no hay mujer y hombre sin derechos (no-politica, sino vida) todo ser vivo merece la oportunidad de desarrollarse, de vivir en paz y de no tener miedo. Palabras peligrosas que alguna vez han sido usadas como armas.
Timon y Pumba: Vive y deja vivir.

P.D. Perdon por la falta de acentos y signos de puntuacion propios de la codificacion UTF-8, pero me hallo en linux, escribiendo dese la consola de comandos (arcaicamente y sin imagenes, oh $deity) y eso no se ve por aqui.

Transition

Es increíble ver como los días vienen y van, como un día es 1 y el siguiente es 15 (si, bueno, el siguiente día que te lo preguntas, claro) Solo importan los exámenes, son los que van marcando el rumbo de vida. Estudios, dormir, necesidades básicas (muy básicas) y a veces, descansar, pero poco disfrutar (no sé si por mi culpa o porque no hay ocasión)

Llegas a un momento en el que el fracaso (y en parte el triunfo) te hacen replantearte si sabes de verdad las cosas. Antes, cuando uno era neófito en esto de los estudios, cada uno venía con los pañales que le habían puesto en casa, cada uno se manejaba a su manera, cada uno era original.

Con el tiempo hemos tenido que ir solventando las fugas que tenían nuestras maneras de ser, esas maneras que eran sólo nuestras. Pero claro, en este sistema solo se enseña la imitación y eso es lo que nos han enseñado, “sólo se pueden suplir esas fugas, esas carencias, adoptando el sistema llamado ‘normal’, ideado para tener ‘todo’ y ser ambivalente” Creo profundamente que eso es lo que nos echa a perder, la generalización. ‘Ellos’ se apoyan en que es más fácil que todos nos adaptemos a una, que todos nos adaptemos a todos. Bonita manera de obtener todos los mismos defectos.

Ahora, que he decidido tragar para suplir mis faltas con este sistema inducido de comportamiento, el cual sólo adopto porque el propio sistema no permite que yo las supla por mi cuenta, ya que eso es tiempo del que no he sido provisto, me pregunto hasta qué punto sé las cosas, hasta qué punto son válidas y hasta que punto soy memoria o razón.

Hay cosas que he llevado arraigadas dentro de mí desde que recuerdo, mi forma de ser, de procesar, de actuar, pero a la vez, mis conceptos básicos de muchos saberes de los cuales apenas se enseña nada en ningún sitio: la expresión, la razón, los “buenos ámbitos”…

Claro, después de adoptar el sistema de que ‘todo ha de ser estudiado’, esas cosas que yo nunca estudié, que tenía por naturaleza, que ERAN MÍAS, son mucho más difíciles de usar, ya que tiendo a echar mano de lo que han dicho otros (porque lo que yo digo, la libertad de pensar, aunque con igual resultado y semejante método, no es aceptada por no ser clavada a sus ciencias exactas, que de exactas tienen muy poco)

Y así es cuando me planto delante de algo que no consigo entender por donde falla y la respuesta es fácil, soy idiota, o me estoy volviendo idiota, porque contaba con que sabía decir una cosa (antes sabía) y resulta que como ‘no viene en el libro como decirla’, no confío en cómo la debo decir, vamos, que no tengo confianza en mis innatismos o habilidades adquiridas a lo largo del tiempo y no en una semana de estudio intensivo… ¡Qué pena me doy…!

Esto trae sus consecuencias: El día a día es más agotador…

Me pregunto: ¿El año que viene será igual? De serlo, menudos cojones, puede que no quiera seguir con esto…

Los días de salir por ahí se me hacen repetitivos, solo veo gente borracha o que no tiene nada que decirme. Comprendo que ellos pueden estar amargados también, pero me parece un gasto de tiempo salir por ahí, nadie me dedica una sonrisa, cada uno mira por sus propios intereses y a nadie le interesa mantener una conversación conmigo, siendo así que acabe las noches en una esquina con mi cerveza contemplando el mundo, intentando no poner cara de asco o pensando en irme al sobre a sobar…

Si, me falta algo, no sé que coño es, pero no es ‘una novia’, que estoy cansado de oírlo. “Una novia” no es algo que se quiera y se tenga o algo que puedas tener y no cuidar y yo no tengo tiempo precisamente… Sé que hay mucha gente que sólo por verse solos se “buscan novia” y ale, pero para mí no es eso si, bueno, podría comprarme un perro, no te jode… No es eso joder, seamos realistas, ese título está desgastado…
En fin, eso da igual, para el caso patatas.

Lo que al final cuenta es que me estoy quemando…

Sé que se puede hacer mejor, pero hay que dedicarle muchas horas y no esto dispuesto a tantas, he aquí mi dilema “hoyVSmañana”

Carpe Diem VerSus Memento mori espolvoreado con Prudencia.

Puedo hacer menos, echarle más morro, pero eso puede que me corte las manos un día. Pero lo que no quiero es que un día, sentado en la silla del curro de mierda que, seguramente tendré, me arrepienta de no haber salido más con la gente a la que eche de menos a tomar una birra por ahí…

Y bueno, y tras el tiempo, mis posts se van haciendo más abiertos, cuando las ideas me fisuran el cráneo ya no controlo apenas lo que escribo, llevando sentimientos pegados o cosas negras, qué triste…

Yo quiero … <Error 500>

Las cosas tristes son gratis, las cosas alegres deben serlo, pero más difíciles de encontrar o quizás prohibidas para que no vivamos en un estado de felicidad que de envidia a los que no lo tienen.

Hacer cosas mal siempre marca una diferencia, si ves a un niño llorando seguro que ha echo algo malo (no discutamos la educación, no tengo ganas ahora); si ves a alguien borracho, seguro que ha intentado divertirse, pero solo ha conseguido no saber donde está o tener problemas de hígado…

Cuando alguien hace las cosas mal se es reprimido, avisado, se le presta atención. La gente que hace las cosas bien nunca recibe halago alguno, no destaca, se es uno más y punto.

No es problema de autoestima es problema de autoeducación, ¿cómo sabe alguien si hace algo bien? Hay cosas que nadie aplaude, pero que la gente hace por principio, como llevar una cartera que estaba tirada en la calle a la comisaría; nadie te da las gracias, eso era lo que tenías que hacer y punto.

Muchas otras veces nadie te dice nada si haces algo mal, pero eso es porque nadie se ha dado cuenta. Cuando intentas saber si algo que has echo está mal, eres, por consiguiente el pesado que te echa en cara que ha echo algo bien, el pelele sin autoestima; en cambio, si tienes suerte, recibes doble hostia, por hacerlo mal y por decirlo ‘tan chulamente’, por mucho que tu quisieses saber si estaba mal…

A veces hacemos las cosas mal porque puede que eso llame más la atención o produzca un efecto más notable, que es el que nosotros queremos.

Beber es malo, si bebes pierdes consciencia de muchas partes de tu cerebro y pierdes sensibilidad, una sensación que puede echarse de menos si no paran de decirte sólo las cosas que haces mal… Pero a fin de cuentas luego sabes que has echo algo mal, tienes resaca, o vomitas, o te despiertas rodeado de lucecitas….

Si haces algo bien, no pasa nada, el mundo sigue igual… Ya puedes haberte bebido un zumo o hacer ejercicio todas las mañanas, que el premio por hacer algo bien siempre es mucho menos notable que el de hacer algo mal.

Una de las cosas que es buena en todos sus sentidos y da placer es una de las más pecadas, ¿por qué la tomaron tanto con el sexo? ¿por qué somos tan subnormales?

¿Por qué le ponemos tantas barreras? Por envidia, claro.

En esta suciedad(sociedad) solo sabemos justificarnos, nada de entender que todos podemos hacerlo y los que no podemos pues… algo no habremos hecho bien, pero que siempre podemos hacer otras cosas.

El que es atleta-> Esque entrenó desde pequeñín

El que toca solos de 23 minutos -> Esque en 6º de primaria repitió por tocar la guitarra…

El que se hizo artista y ganó pasta -> Esque siempre estaba en la luna…

¿Qué pasa, si ahora con todas las de la ley, afirmo que esta puta mierda de sistema que tanto adoráis es el que reconocéis como el que nunca pudo dar ni un atleta ni un artista ni un guitarrista?

Para ser algo que queremos ser tenemos que luchar contra el sistema y ser ‘los malos’ y luego en vez de premiar nuestro hecho, nos alabáis como subnormales y justificáis que tenemos algo especial.

Ni especial ni nada, todos podemos todo, ese es el principio y el fin de la envidia y el miedo: El que la libertad de uno acabe donde empiece la del otro…

Nadie es culpable de querer desarrollar la actividad sexual que el instinto sexual de cada uno le dicta.

Pero no es solo sexo, es todo. La vergüenza, el miedo, el reparo, todo surge para controlarnos, para que no hagamos algo que el sistema no pueda clasificar y tenga que ponerse en duda su eficacia…

Siento no haber escrito nada desde el año pasado, pero no he podido.

Yo escribo porque tengo ganas, porque algo me induce a ello, tanto bueno como malo, pero sobretodo porque puedo dedicarle un rato.

Esos ratos los he tenido que emplear en no desbordarme de mi propio cerebro, pero al final he podido plasmar una minúscula parte en este blog, dejando mi cráneo a su libre fisurar e impregnar el código con mis habituales faltas ortográficolingüísticas…

Odié el sistema y suspendía, ahora intento abrazarlo a la vez que lo odio, pero va creando un monstruo dentro de mí y a la vez me va creando una capa de estupidez por fuera, si algún día esto se lleva al límite, no quedará nada de mí, solo estupidez y monstruo, fisurando la estupidez y apareciendo esa cosa en el mundo y espero que sea en el lugar más apartado de los que ahora quiero, porque si no, mi desaparición de este mundo no será feliz…

Un saludo, una persona quemada, sin tiempo libre y pocas espectativas (para no ser antisistema y suspender de nuevo)

Non-color >>> More-color

Me siento, me abstraigo y pienso:

Somos tantas personas, tantas que viven, tantas que sienten y tantas que piensan.

He llegado a pensar que hay distintas maneras de hacer las cosas, se puede hacer lo más fácil, se puede hacer lo natural a la especie, o se puede hacer lo elaborado frente a uno mismo.

Los resultados de mi elaboración han sido grandes, han sido satisfactorios: Me he divertido, he probado cosas que mucha gente no, he echo amigos, he aprendido a mirar las cosas desde campos abstractos de la belleza que podrían hacer que me embobe mirando una cuchara… Pero ahora me pregunto:

Si siempre he tenido un cierto mayor respeto hacia la gente que se elaboraba sus actos, que los creaba o personalizaba para llegar a disfruta grandes cosas, ¿He errado al menospreciar de alguna manera a esas personas que comen lo que les dan echo?

¿Soy yo igual de menospreciable al pensar que las personas que viven a diario “viendo la tele”, comodísimos en su rutina, “ajenos al mundo más allá de sus narices”?

¿Sería mejor que yo, “que puedo decir muchas cosas al respecto” dejase esos aires de “supremacía creativa”, los cuales, para bien o para mal, me impulsan a seguir siendo lo que soy algunas veces (a parte del echo de que me encanta ser así, o eso creo) y adoptase su camino frente a la vida?

Por un lado diría: ¡Sí, claro, cómo no, sentémonos a ver Regreso al Futuro navidad tras navidad!

Pero por el otro diría: Si, pero puede que sin alguien con quien compartir la creatividad el mundo se me hiciese pequeño…

Ahora cualquiera diría: Cómprate una lata de amigos, búscate una novia o … cualquier cosa de sexo y tal…

La verdad esque no sé si solucionaría algo, lo que yo busco es muy específico y el amor… una de dos o lo taparía o, comprendiendo que los aspectos del amor son muy extensibles a la influencia, sería una cosa que siempre estaría reconcomiendome por dentro, lo que necesito son afindades, encontrar gente que disfrute con lo mismo que yo y no sé como buscar, “Buscando entre la plebe puede que nunca encuentres una princesa”…

Es jodido pensarlo, para mí sobretodo por perder esas costumbres mías y adaptarme al sistema…

La esperanza creo que reside en que aquel dicho que puede concluir “…pero en la basura de la plebe pueden crecer margaritas

No, coño, tacha eso, ¡vaya montón de mierda!

¡Ni plebe ni ostias, joder!

Si lo encuentro, aviso. Y punto.

Got asleep?

Sentado frente al ordenador, música de fondo, es sábado pero el ambiente no es el mismo.

Una sensación predomina por encima de mi voluntad, me siento cansado.

La música podría ser la de cualquier sábado, pero no tengo ganas de salir.

Creo que las responsabilidades han podido conmigo. La podredumbre y la hipocresía de este sistema de vida en el que se nos quiere inducir a todos es la perdición de la creatividad, de la espontaneidad, del pensamiento libre y de cualquier posibilidad de aprender.

Vivimos para estudiar, estudiamos para trabajar, trabajamos para vivir.

El día a día es un infierno, demasiadas pocas cosas para tanto tiempo, podría aprovechar la mañana mejor en casa estudiando.

Por las tardes más de lo mismo, si quieres estudiar a gusto, sin que ningún idiota sin ganas de enseñar critique lo poco que sabes, tienes que quedarte en casa. Pero no es fácil, estás aburrido, tus necesidades de diversión no se ven satisfechas, tus proyectos personales desbordan tu mente, así conviertes tu interés en ineficiencia.

Llegan los exámenes, hay que apretar mucho, cuesta mentalizarse de lo que se tiene que estudiar realmente ya que se sigue en ese estado de insatisfacción con el mundo, la balanza de dar y recibir no se rompe por el echo de ser algo abstracto.

Cuando llegan los fines de semana, los días libres, se está tan quemado que uno no puede ni divertirse, solo puede reposar para volver al ciclo una vez más.

¿Ocio? Ilusión

¿Situación? Hipocresía

¿Realidad? El sistema no está creado para asegurar la comodidad mínima del cliente, solo asegura su correcta posición en el sistema económico.

Ausencia de libertad, de diversión, de disfrute, de tranquilidad, acaban con nuestro lado creativo del cerebro, no interesa que nadie piense, que se divierta según sus gustos, solo interesa que seamos animales que viven y comen de lo que se les da, la utilización de recursos inmediatos está penada con el maltrato, con el agobio, se nos quiere inducir a adoptar su moral, su inmoralidad, tendiendo a ser máquinas cuando ellos fabrican máquinas más humanas…

Creo que me voy a levantar, sin rumbo fijo voy a ocupar mi cabeza con algo y voy a seguir con ello hasta el final de la noche.

Homeostasis
Estoy tirado en el suelo, inmóvil, contemplando el cielo.

No entiendo por qué no me puedo mover, me he quedado tetraplégico?

Si me concentro bien puedo sentir mi cuerpo… pero me duele, ah!, me escuecen las ataduras. Hey! Estoy atado al suelo, en un postura un tanto incómoda…

Voy a intentar soltarme la cabeza, quiero saber donde estoy… dios, como duele…

Hey, hay gente, gente normal, gente que bebe, que habla, que ríe… ¿Por qué no los oigo?

No oigo nada, ni un ruido de fondo, intentaré concentrarme.

Ahh! no puedo mover el cuello… No puedo ver el cielo otra vez, no puedo apartar la vista de ellos…

Eh, ¿es eso un ruido de fondo?, ¿qué es?

Cada vez se oye más fuerte, más y más… a ver qué es… Ahhhhh!, dios, que es este puto barullo! Ah! Que se pare…!

Es insoportable, dios, no, no quiero oírlo, no quiero saber qué coño dicen…

¡Qué asco! Joder, no quiero mirarles, es molesto, realmente molesto…

No puedo girar la cabeza, si lo hago puede que me casque el cuello… Ahhhg!

Ya está, no puedo volver a torcer el cuello, ya está roto, pero al menos ya no les veo…

Parece que si no les miro, no les escucho… mejor…

Ciertamente es más bonito este cielo de estrellas y luna, de nubes y brillos, de humos y contaminación, que todos aquellos que están por debajo de él.

Cuando el cuello me sane, podré volver a intentar mirar qué hacen esas personas otra vez… pero mucho me temo que me lo vuelva a romper a sabiendas…