Es increíble pararse a pensar y observar cuanto tiempo perdemos por elevar nuestras metas (la manera fácil de conseguir un mínimo) y pensamos que podríamos haberlo invertido en otra cosa… Pero cuando le das vueltas piensas y recuerdas que en aquel momento que perdiste dicho tiempo era porque lo querías o lo necesitabas, era exactamente lo que había hecho que en este mismo instante pudieras permitirte razonarlo.
Pero a veces necesito tirar tiempo para sentir que estoy vivo: Tirarme en el suelo de mi habitación, sin música, sin escuchar el entorno, simplemente estar ahí, tocarme, tocar el suelo, tocar la mesa, saber que sigue siendo real… Mirar todo, recordar donde están las cosas desde el suelo, escuchar como suena cada segundo, sin distraerme para poder oír el siguiente…
Es un momento propio, individual, de uno, sin el mundo…
Un momento indescriptible, por estar siempre en constante evolución y por miedo a fijarlo definiéndolo…
No me arrepiento de nada vivido, saboreado está en su positivo.