Las cosas tristes son gratis, las cosas alegres deben serlo, pero más difíciles de encontrar o quizás prohibidas para que no vivamos en un estado de felicidad que de envidia a los que no lo tienen.
Hacer cosas mal siempre marca una diferencia, si ves a un niño llorando seguro que ha echo algo malo (no discutamos la educación, no tengo ganas ahora); si ves a alguien borracho, seguro que ha intentado divertirse, pero solo ha conseguido no saber donde está o tener problemas de hígado…
Cuando alguien hace las cosas mal se es reprimido, avisado, se le presta atención. La gente que hace las cosas bien nunca recibe halago alguno, no destaca, se es uno más y punto.
No es problema de autoestima es problema de autoeducación, ¿cómo sabe alguien si hace algo bien? Hay cosas que nadie aplaude, pero que la gente hace por principio, como llevar una cartera que estaba tirada en la calle a la comisaría; nadie te da las gracias, eso era lo que tenías que hacer y punto.
Muchas otras veces nadie te dice nada si haces algo mal, pero eso es porque nadie se ha dado cuenta. Cuando intentas saber si algo que has echo está mal, eres, por consiguiente el pesado que te echa en cara que ha echo algo bien, el pelele sin autoestima; en cambio, si tienes suerte, recibes doble hostia, por hacerlo mal y por decirlo ‘tan chulamente’, por mucho que tu quisieses saber si estaba mal…
A veces hacemos las cosas mal porque puede que eso llame más la atención o produzca un efecto más notable, que es el que nosotros queremos.
Beber es malo, si bebes pierdes consciencia de muchas partes de tu cerebro y pierdes sensibilidad, una sensación que puede echarse de menos si no paran de decirte sólo las cosas que haces mal… Pero a fin de cuentas luego sabes que has echo algo mal, tienes resaca, o vomitas, o te despiertas rodeado de lucecitas….
Si haces algo bien, no pasa nada, el mundo sigue igual… Ya puedes haberte bebido un zumo o hacer ejercicio todas las mañanas, que el premio por hacer algo bien siempre es mucho menos notable que el de hacer algo mal.
Una de las cosas que es buena en todos sus sentidos y da placer es una de las más pecadas, ¿por qué la tomaron tanto con el sexo? ¿por qué somos tan subnormales?
¿Por qué le ponemos tantas barreras? Por envidia, claro.
En esta suciedad(sociedad) solo sabemos justificarnos, nada de entender que todos podemos hacerlo y los que no podemos pues… algo no habremos hecho bien, pero que siempre podemos hacer otras cosas.
El que es atleta-> Esque entrenó desde pequeñín
El que toca solos de 23 minutos -> Esque en 6º de primaria repitió por tocar la guitarra…
El que se hizo artista y ganó pasta -> Esque siempre estaba en la luna…
¿Qué pasa, si ahora con todas las de la ley, afirmo que esta puta mierda de sistema que tanto adoráis es el que reconocéis como el que nunca pudo dar ni un atleta ni un artista ni un guitarrista?
Para ser algo que queremos ser tenemos que luchar contra el sistema y ser ‘los malos’ y luego en vez de premiar nuestro hecho, nos alabáis como subnormales y justificáis que tenemos algo especial.
Ni especial ni nada, todos podemos todo, ese es el principio y el fin de la envidia y el miedo: El que la libertad de uno acabe donde empiece la del otro…
Nadie es culpable de querer desarrollar la actividad sexual que el instinto sexual de cada uno le dicta.
Pero no es solo sexo, es todo. La vergüenza, el miedo, el reparo, todo surge para controlarnos, para que no hagamos algo que el sistema no pueda clasificar y tenga que ponerse en duda su eficacia…
Siento no haber escrito nada desde el año pasado, pero no he podido.
Yo escribo porque tengo ganas, porque algo me induce a ello, tanto bueno como malo, pero sobretodo porque puedo dedicarle un rato.
Esos ratos los he tenido que emplear en no desbordarme de mi propio cerebro, pero al final he podido plasmar una minúscula parte en este blog, dejando mi cráneo a su libre fisurar e impregnar el código con mis habituales faltas ortográficolingüísticas…
Odié el sistema y suspendía, ahora intento abrazarlo a la vez que lo odio, pero va creando un monstruo dentro de mí y a la vez me va creando una capa de estupidez por fuera, si algún día esto se lleva al límite, no quedará nada de mí, solo estupidez y monstruo, fisurando la estupidez y apareciendo esa cosa en el mundo y espero que sea en el lugar más apartado de los que ahora quiero, porque si no, mi desaparición de este mundo no será feliz…
Un saludo, una persona quemada, sin tiempo libre y pocas espectativas (para no ser antisistema y suspender de nuevo)