Sentado frente al ordenador, música de fondo, es sábado pero el ambiente no es el mismo.
Una sensación predomina por encima de mi voluntad, me siento cansado.
La música podría ser la de cualquier sábado, pero no tengo ganas de salir.
Creo que las responsabilidades han podido conmigo. La podredumbre y la hipocresía de este sistema de vida en el que se nos quiere inducir a todos es la perdición de la creatividad, de la espontaneidad, del pensamiento libre y de cualquier posibilidad de aprender.
Vivimos para estudiar, estudiamos para trabajar, trabajamos para vivir.
El día a día es un infierno, demasiadas pocas cosas para tanto tiempo, podría aprovechar la mañana mejor en casa estudiando.
Por las tardes más de lo mismo, si quieres estudiar a gusto, sin que ningún idiota sin ganas de enseñar critique lo poco que sabes, tienes que quedarte en casa. Pero no es fácil, estás aburrido, tus necesidades de diversión no se ven satisfechas, tus proyectos personales desbordan tu mente, así conviertes tu interés en ineficiencia.
Llegan los exámenes, hay que apretar mucho, cuesta mentalizarse de lo que se tiene que estudiar realmente ya que se sigue en ese estado de insatisfacción con el mundo, la balanza de dar y recibir no se rompe por el echo de ser algo abstracto.
Cuando llegan los fines de semana, los días libres, se está tan quemado que uno no puede ni divertirse, solo puede reposar para volver al ciclo una vez más.
¿Ocio? Ilusión
¿Situación? Hipocresía
¿Realidad? El sistema no está creado para asegurar la comodidad mínima del cliente, solo asegura su correcta posición en el sistema económico.
Ausencia de libertad, de diversión, de disfrute, de tranquilidad, acaban con nuestro lado creativo del cerebro, no interesa que nadie piense, que se divierta según sus gustos, solo interesa que seamos animales que viven y comen de lo que se les da, la utilización de recursos inmediatos está penada con el maltrato, con el agobio, se nos quiere inducir a adoptar su moral, su inmoralidad, tendiendo a ser máquinas cuando ellos fabrican máquinas más humanas…
Creo que me voy a levantar, sin rumbo fijo voy a ocupar mi cabeza con algo y voy a seguir con ello hasta el final de la noche.